En diciembre decidimos que estaría bien hacer una visita a la fábrica de Cacaolat, en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). La idea era ir durante las fiestas de Navidad, pero nos llevamos una sorpresa importante: ¡no había fechas disponibles hasta mediados de marzo! Y, de hecho, cuando escribo esto, no hay disponibilidad hasta el 11 de septiembre.
Las visitas se hacen los fines de semana y festivos, en dos turnos: a las 10:00 y a las 12:00, y duran más o menos una hora y media. Nosotros fuimos al segundo turno. Puede ir tanto gente por libre como grupos. Eso sí, el aforo es reducido (25 personas), así que hay que reservar con bastante antelación. En cuanto al precio, los peques de 4 a 14 años pagan 5 €, los adultos 9 €, y los menores de 4 entran gratis.
Llegamos un poco antes al punto de acceso, que está en el Paseo de Can Zam. Mientras esperábamos, vimos salir al grupo de la primera sesión… y enseguida nos tocó entrar a nosotros.
La verdad es que la visita nos gustó mucho. Empiezan explicando la historia de la marca, cómo surgió la idea gracias a la familia Viader y cómo acabó convirtiéndose en una bebida tan conocida. De hecho, todo empezó en la actual Granja Viader, y en su momento fue todo un acontecimiento. También te cuentan de qué está hecho el Cacaolat (principalmente cacao, leche y azúcar), aunque, como es lógico, la fórmula exacta es secreta… que muy pocos conocen, y nos enseñaron una sala donde se prepara el concentrado, a la que solo las personas conocedores de la fórmula tienen acceso.
Después pasas a una sala donde ponen un pequeño documental sobre la historia de la familia y el origen del producto. Está bien para situarte y entender todo mejor.
Luego viene una de las partes más interesantes: ver la zona de producción. Allí puedes observar cómo se embotellan los diferentes formatos (botellas grandes, pequeñas, tetrabricks…), todo súper automatizado. Es curioso ver cómo funciona todo tan rápido y preciso.
Y ya para terminar, llega lo mejor: la degustación. Nos sentamos en unas mesas y nos dieron tres vasitos con diferentes sabores de Cacaolat. Primero tenías que intentar adivinar cuál era cuál solo por el olor, y luego probarlos. Además, nos dieron un pastelito de la marca.

Y como broche final, nos fuimos con regalitos: una botella grande de Cacaolat, una pequeña, dos botellines de cacao con moka y unos lápices con el logo, todo ello en una bolsa también de la marca.
Para complementar la visita, otro día, para merendar, aprovechamos para ir a conocer la Granja Viader, una parada que teníamos pendiente desde hacía tiempo y que encajaba perfectamente con toda la historia que acabábamos de descubrir.
En resumen, fue una visita muy entretenida, ideal para pasar un buen rato y aprender algo diferente. Además, te vas con buen sabor de boca (literalmente). Una experiencia que merece la pena, sobre todo si te gusta el Cacaolat o buscas un plan distinto por la zona.
Aquí tienes una traducción al inglés cortesía de ChatGPT:
In December, we decided it would be a good idea to visit the Cacaolat factory in Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). The plan was to go during the Christmas holidays, but we were in for a surprise: there were no available dates until mid-March! And, in fact, as I write this, there is no availability until September 11.
The visits take place on weekends and public holidays, in two time slots: 10:00 and 12:00, and last about an hour and a half. We went on the second session. You can go either as individuals or in groups. However, the capacity is limited (25 people), so you need to book well in advance. As for the price, children aged 4 to 14 pay €5, adults €9, and children under 4 go free.
We arrived a bit early at the meeting point, located on Paseo de Can Zam. While we were waiting, we saw the group from the first session leave… and soon it was our turn to go in.
We really enjoyed the visit. It starts with an explanation of the brand’s history, how the idea came from the Viader family, and how it eventually became such a well-known drink. In fact, it all began at the current Granja Viader, and at the time it was quite an important event. They also explain what Cacaolat is made of (mainly cocoa, milk, and sugar), although, as expected, the exact recipe is secret… only a few people know it, and we were shown a room where the concentrate is prepared, which only people who know the formula are allowed to access.
After that, you enter a room where a short documentary about the family’s history and the origin of the product is shown. It helps you understand everything much better.
Next comes one of the most interesting parts: the production area. There, you can see how the different formats are bottled (large bottles, small bottles, and Tetra Paks), all highly automated. It’s fascinating to watch how fast and precise everything works.
And finally, the best part: the tasting. We sat at tables and were given three small cups with different Cacaolat flavours. First, we had to try to identify them just by smell, and then by taste. We also got a small branded cake.
And as a final touch, we left with gifts: a large bottle of Cacaolat, a small one, two small bottles of cocoa with mocha, and some pencils with the logo, all inside a branded bag.
To complement the visit, another day we went to Granja Viader for a snack, a place we had been meaning to visit for a long time and which perfectly connects with the history we had just discovered.
In short, it was a very enjoyable visit, perfect for spending a nice time and learning something different. Plus, you leave with a sweet taste in your mouth (literally). Definitely an experience worth doing, especially if you like Cacaolat or are looking for something different to do in the area.